Foto descargada de la red.
Los niños que juegan
de los niños que quedan,
no tienen parques,
ni campos, ni calles
Tan sólo escombros
y ruinas en los solares.
Niños que se quedaron
sin tabiques, ni tejados,
sin tabiques, ni tejados,
sin hogares ni moradas ,
sin colegio ni institutos .
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Los niños después del ruido,
después del blanco del polvo,
después del blanco del polvo,
después del rojo interior
que quiso cambiar de color
y no la dejo el temblor.
Se quedaron sin ojos.
Se quedaron sin voz.
Se quedaron sin ojos.
Se quedaron sin voz.
Se pusieron lágrimas
para acompañar al horror,
que entro por su mirada,
al romper sus ventanales
los cañones de combate.
para acompañar al horror,
que entro por su mirada,
al romper sus ventanales
los cañones de combate.
Los niños de la guerra
se quedaron sin ojos.
Se los robaron sus lágrimas,
cuando no pudieron despedirse
ni les dio tiempo a decirse adiós.
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A los niños sin ojos
ya no les acaricia
la voz de sus padres,
ni la de sus familiares.
Solo les acaricia
el viento mudo
el que se dispersa
sin voz...
en sus profundos mares.
Los niños sin ojos se quedaron
sin risa asesinaron su alegría.
A los niños sin ojos se les quedaron
huérfanos sus llantos, nadie los oía.
Los niños sin ojos se quedaron
sin mariposas y sin flores.
A los niños sin ojos se les quedaron
A los niños sin ojos se les quedaron
huérfanos sus llantos, nadie los oía.
Los niños sin ojos se quedaron
sin mariposas y sin flores.
A los niños sin ojos se les quedaron
sus bocas meninas sin golosinas.
Que será de ellos
cuando no tengan piernas,
para cruzar esas calles.
Cuando no tengan invierno,
pero sí frío, a raudales.
para cruzar esas calles.
Cuando no tengan invierno,
pero sí frío, a raudales.
Cuando tengan primaveras
de frutos virtuales.
Cuando no tengan verano,
pero sed, sin fluviales.
Cuando tengan los otoños
pero sed, sin fluviales.
Cuando tengan los otoños
sin hojas secas, y zarzales.
En lo alto del mástil,
donde ondeaba la bandera,
se posa ahora un ave carroñera.
Pintando con su excremento,
se posa ahora un ave carroñera.
Pintando con su excremento,
semblantes y rostros duros
en las caras de los niños.
Niños que ya no son niños
pues no se acuerdan de los besos.
Niños que no son los míos,
Niños que no son los míos,
ni tampoco los vuestros.
Niños que sólo se conforman
con que no haya tiroteos.
Y comentan los hombres
que la culpa es de los dioses.
A las palomas blancas
se las comen las ratas.
Ratas que portean por su boca
los nombres de Dios y Alá,
y con sus afiladas garras
también portean sus armas.
se las comen las ratas.
Ratas que portean por su boca
los nombres de Dios y Alá,
y con sus afiladas garras
también portean sus armas.
Y yo escupiendo palabras
deseo que ardan en llamas.
Cuánto daño a esos niños.
Cuánto daño...hijos de puta.
Cuánto daño...
Que no pueden volver a empezar.
Ni el viento les puede llevar,
a donde no hay principio,
pues lo asesinó el final.
Ni el viento les puede llevar,
a donde no hay principio,
pues lo asesinó el final.
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Y yo querría ahora mentir:
Y es que los niños sin ojos
no son nadie, ni nada.
Ni nadie les va a ayudar.
no son nadie, ni nada.
Ni nadie les va a ayudar.
Los niños sin ojos
no tienen árbitros,
que les piten el final.
que les piten el final.







